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PROYECTO
DE ACOMPAÑAMIENTO
A MUJERES VÍCTIMAS DE LA VIOLENCIA SOCIOPOLÍTICA EN LA
COMUNA TRECE DE MEDELLIN Así dice el Señor: “Cuando
termine su destierro, yo me ocuparé de ustedes y cumpliré la
promesa de traerlos de nuevo a este lugar. Porque solo yo se muy bien
lo que haré por ustedes; le quiero dar paz y no desgracia y un
porvenir lleno de esperanza, palabra del Señor. Cuando me invoquen
y vengan a suplicarme, yo los escucharé; y cuando me busquen me
encontrarán, siempre que me imploren con todo su corazón.
Entonces haré que me encuentren; volverán sus desterrados,
que yo reuniré de todos los países y de todos los lugares
adonde han ido. Y luego los haré volver de donde fueron desterrados,
palabra del Señor. (Jeremías 29, 11-13) Antecedentes El
sector Centro Occidental de la ciudad de Medellín
ha sido particularmente golpeado por la violencia socio política
en los últimos años. Por décadas sus pobladores
han vivido en el más completo abandono por parte del Estado generando
situaciones de extrema pobreza que afectan los derechos de cientos de
pobladores y de familias. Solo a partir de que se da la presencia en
el sector de grupos de milicias pertenecientes a grupos insurgentes,
el gobierno nacional, encabezado por doctor Álvaro Uribe, decide
hacer presencia por medio de la intervención militar. En el año
2002 ordena a la fuerza pública recuperar el control de la comuna
mediante el desarrollo de las operaciones militares conocidas como “Mariscal”, “Antorcha” y “Orión”.
Sin embargo durante y posterior a las mismas se logró establecer
la comisión sistemática de una serie de crímenes
de lesa humanidad, violaciones flagrantes al sistema internacional de
los derechos humanos y al derecho internacional humanitario, la mayoría
de los cuales comprometen la responsabilidad del ejército y la
policía colombiana.
Como consecuencia directa de las operaciones,
se fortaleció en el sector el proyecto paramilitar con la connivencia
de la policía y el ejército, quienes por acción
directa o por omisión activa permiten que se consolide una estrategia
de control social, político, económico y cultural en los
barrios mediante acciones de terror selectivo y generalizado contra la
población, en especial contra los líderes y las organizaciones
comunitarias. Dicha práctica ha incluido la utilización
de los niños y las niñas en las acciones delictivas, prostitución
infantil, además de incrementar el consumo y comercialización
de las drogas de uso ilícito. Hoy, dicho control persiste y sus
habitantes denuncian una guerra silenciosa y oculta que desde ningún
punto de vista le ha dado seguridad ni tranquilidad a los pobladores.
Lo
anterior generó en gran parte de la población de la comuna
efectos individuales, familiares y colectivos producto de los asesinatos
extrajudiciales, las desapariciones forzadas, los desplazamientos forzados,
las torturas, las detenciones arbitrarias y la destrucción de
viviendas, entre otras agresiones. Otra de las consecuencias ha sido
el aumento de los niveles de pobreza, miseria, exclusión social
y económica por la pérdida de trabajo, porque las víctimas
eran quienes generaban ingresos y por la estigmatización de sus
habitantes que hace que no puedan acceder a fuentes de empleo.
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El
proyecto: Para hacerle frente a la situación descrita, un
grupo de organizaciones de derechos humanos y comunidades religiosas
de la Iglesia católica decidió articularse y, en un gesto
humanitario de solidaridad, diseñar un plan de intervención
para incidir en la recuperación del tejido social y apoyar psicológica
y jurídicamente a las víctimas. Parte fundamental del acompañamiento
cotidiano se centra en la obra social de las Misioneras de la Madre Laura
quienes desde la casa ubicada en el mismo sector (barrio Belencito) reciben
permanentemente a las víctimas para decidir el método de
intervención en cada caso. También se realiza un acompañamiento
directo en los barrios para brindar atención a las familias que
han sufrido los efectos de la guerra.
Los objetivos centrales del
proyecto consisten en el apoyo a las víctimas a nivel psicológico
para enfrentar los efectos individuales y familiares; apoyo jurídico
consistente en la orientación para que puedan acceder a la denuncia
y exigibilidad de sus derechos frente al Estado; la realización
de un inventario de daños ocasionados a las víctimas, de
tal forma que puedan acceder al derecho a la reparación integral
en el marco de lo que establece la legislación nacional y los
tratados internacionales de derechos humanos. Además ha sido necesario
fortalecer la formación de las víctimas en el tema de derechos
humanos y derechos de las víctimas de la violencia sociopolítica.
El
proceso de formación integral pretende generar nuevas relaciones
familiares, productivas y comunitarias, pero a la vez es una formación
que desde lo psicosocial y la memoria histórica permita la creación
de espacios grupales que favorezcan la reconstrucción de falsos
imaginarios sobre la mujer y lo femenino, redimensionen los valores y
dignidad de la mujer y de las víctimas, además que sean
concientes de su presencia y papel en la organización comunitaria
y la lucha por sus derechos a la verdad, la justicia y la reparación
integral.
Las víctimas: El Grupo está conformado
por cerca de cien mujeres que han sufrido graves violaciones a sus derechos.
Son ellas las madres, esposas, hijas o hermanas de las personas asesinadas,
desaparecidas, torturadas o privadas de la libertad. Las víctimas
son señaladas de pertenecer o colaborar con los grupos guerrilleros
o en otros casos de trata de jóvenes que se niegan a integrar
los grupos paramilitares y por ello son agredido. Las mujeres, en
su mayoría madres, han enfrentado la pérdida de sus seres
queridos, pero además enfrentan la realidad de constante agresión
contra otros miembros de su familia. También son mujeres cabeza
de hogar, adultas con dificultades para acceder a fuentes de empleo en
la ciudad. Además los efectos psicosociales también les
ha generado enfermedades físicas que menguan sus posibilidades
de subsistencia en condiciones de dignidad.
Sin embargo, este grupo
de mujeres ha decidido hacer de su dolor una herramienta pacífica
de lucha y resistencia por la reivindicación de sus derechos.
Mantienen la esperanza, la fe y la certeza de que es posible organizarse
para luchar juntas por la verdad, la justicia y la reparación,
entendiendo que la realidad de sus derechos es un paso hacía la
construcción de una paz estable y duradera, donde nunca más
se repitan crímenes como los que ellas han debido afrontar. Riesgos: La
comuna trece de Medellín continúa siendo escenario de violaciones
sistemáticas a los derechos humanos por parte de los grupos paramilitares
que mantienen el control y el accionar ilegal en el sector. Está situación
dificulta los procesos de elaboración de duelo de las víctimas,
pero además incrementa los riesgos de las mujeres que hacen parte
del grupo y luchan por sus derechos ya que se mantiene una amenaza constante
a la comunidad para que se abstenga de denunciar y divulgar los crímenes.
Durante
el año 2006 y lo que va corrido del 2007 se han presentado hechos
de violencia que han afectado directamente a personas y familias pertenecientes
al grupo, tales como amenazas, desplazamientos forzados y golpizas a
menores de edad, incrementando los miedos y efectos en general de las
víctimas.
Lo anterior nos exige tener una estrategia de seguridad
que parte del autocuidado, la denuncia y el acompañamiento por
parte de la comunidad internacional. También hay una exigencia
y una llamado permanente a las instituciones del Estado, principalmente
los órganos de control, para que se brinde las garantías
y protección de la vida y la integridad personal a las personas
y familias que luchan por sus derechos. Equipo
acompañamiento a víctimas
de la Comuna Trece Medellín,
Antioquia 25 de Junio de 2007 P. Tarcisio Gaitán, C.P.
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